Rome: The return

Bueno pues ya no sé si cuenta como viaje o como "otras cosas" el caso es que mi última estancia será en Roma. Este año con la tesis de por medio no se ha podido hacer más, así que mañana vuelvo a la ciudad eterna durante 4 meses. A comer helados, pizzas, visitar mis sitios favoritos... qué sufrimiento :D

Últimamente estoy en "modo tesis", por lo tanto viajes los justos aunque bueno alguna escapada ha caído como la de París, todo muy bonito, Mari Sol me llevó a un motón de sitios interesantes y visitamos al menos 200 tiendas, fuimos a un concierto de música de los balcanes y comimos crepes y cosas con mantequilla.

En fin...hay que viajar más y más lejos!!!

La primera vez estuve en Chicago fue a principios de julio, el día anterior había llegado al aeropuerto de O'Hare y había pasado la noche en un típico-cutre-motel de carretera, de los de moquetas de olor extraño, camas de dos metros y máquinas de hielo en los pasillos. El objetivo era simple, llegar a Clinton Station con el metro-tren y desde allí andando, porque en realidad estaba muy cerca, hasta Union Station.
Así que lo primero que vi de Chicago fue directamente el Loop presidido por  Sears Towers, el edificio más alto de occidente.
 
Y allí estaba yo, en medio de Chicago, con mis dos maletas, un mapa, el famoso viento y la mezcla de sensaciones que siempre me produce comenzar una nueva "aventura". Es curioso cómo recuerdo perfectamente el momento de la llegada a Australia, Roma y Chicago.
Pero esta primera visita quedó toda en sugestión porque lo que quería era llegar cuanto antes a mi destino final, Urbana-Champaign.
La siguiente visita, aunque también fugaz, dio mucho más de sí.
De lejos Chicago impone, pero una vez dentro es sólo gente, aceras, ruídos,escaparates, tráfico y si miras un poco más alto edificios gigantes.

Los rascacielos, será por la falta de costumbre, siempre me impresionan. Subimos al John Hancock Center en el que se puede tomar cómodamte un cóctel mientras se disfrutan de las vistas. Toda una experiencia.




 
Chicago es una ciudad emblemática, en cada rincón hay una historia y muchos de los edificios son hitos de la arquitectura moderna, no es difícil imaginar Chicago como el escenario de una novela negra cuando se camina bajo el loop, el tren elevado que aún conserva Chicago, o cuando se ve la cúpula desde la que Alcapone controlaba la ciudad.


 
Aquí van algunas fotos de las diferentes visitas.

 Millenium Park visto desde la antigua biblioteca de Chicago, el actual Chicago Cultural Center con una cúpula de Tiffany's muy bonita. A la izquieda se ve la estructura metálica diseñada por Frank Gehry en donde se hacen espectáculos y a la derecha está la famosa "habichuela" una esculura de un japonés en la que te puedes pasar un buen rato haciendo el tonto mientras te echas fotos.
También hay unas "fuentes" en las que se proyectan imágenes de caras de "chicaganenses" :D bastante curiosas.
Una de las mejores vistas de la ciudad es desde el Planetario.
Rodeando el lago Michigan hay un laaaaargo paseo que termina en Grant Park, donde se puede ver una de las fuentes más grandes del mundo y su espectáculo de luz y sonido.
Es curioso lo de las playas del lago porque son muy parecidas a las de aquí, familias ruidosas con las hamacas, neveras, las sombrillas, los niños que corren levantando arena y esos estadounidenses que no se ven por europa porque no hacen turismo fuera de su país. Esta está vacía porque era tarde.
La  playa  de arriba estaba al sur de Chicago, las del norte parecen más "chic". En cualquier caso los carteles que advierten de que los últimos análisis de cólera han sido negativos no dan mucha confianza...

En pleno agosto se puede estar en invierno... en una peli, sólo se necesita un poco de lluvia que sale de aspersores colocados en unas gruas super altas y los figurantes que usan gabardinas y paraguas.
En otra ocasión fui a pasar el día con Guiomar, estuvimos haciendo shopping porque de repente era otoño y hacia frío para el turismo :D


Y el último día, ya a punto de coger el avión de vuelta,  en el parque Lincoln, una tarde de otoño de viento frío y oleaje en el lago. Me quedé en un albergue muy chulo en un barrio de casas bajas, como la de Carrie de Sexo en Nueva York. Los albergues tienen su punto, si estás un rato en el hall siempre viene alguien con quién hablar.  Y esa fue la despedida de Chicago.

Nueva entrada!

Tengo abandonado el blog, la entrada de Chicago está casi terminada (desde hace como 3 meses) sólo faltan las fotos, que es un rollo subirlas...

Y bueno, no es que no viaje, que los aeropuertos de Valencia, Madrid y Roma me los sé ya de memoria, cojo más el avión que el autobús. Y con los cansinos de Ryanair, que te hacen sentir al principio como en la jungla y luego como en una tómbola. Al llegar hay siempre una fila kilométrica en la puerta de embarque, yo me siento por allí y comienzo a observar el espectáculo de la maleta que ahora al cacharro-infernal le han incorporado una báscula. Así que allí se ponen dos "miembros del personal de tierra (MPT)" con su caja de cartón al lado del cacharro-infernal. Y la gente empieza a intentar pasar con sus 2 bolsos y la maleta, error, abren la maleta y meten los dos bolsos, error, la maleta entra en el cacharro, pero ¿quién la saca? que he visto yo a gente dándole patadas a ver si salía, error, pesa demasiado, así que a ponerse abrigos, cinturones, abalorios... nuevo intento, error (error, error), el peso está bien pero la maleta no entra y sale "con soltura", es el momento caja, en donde el MPT coge su cajita de cartón y la mete y la saca en el cacharro-infernal para hacer una demo... una pena que no llevemos cajas de cartón vacías en lugar de maletas...sería todo mucho más sencillo, el viajero se queja, error, momento metro, minden la maleta para demostrar que en efecto no cumple con las medidas estipuladas, palabrotas, caras de ajo y fin de la historia a pagar 35euros.
Cuando consigues pasar con tu maleta, yo ya le he cogido el truco, unas cuantas cosas en el bolsillo y tantas capas como una cebolla, comienza la lucha por el sitio para dejar la maleta en el avión...y al final lo consigues, el sitio, la maleta en el portaequipajes, por supuesto lejos de ti con lo cual para salir es un lío... y cuando te dispones a relajarte, comienza la tómbola: cigarillos sin humo, las comida, las bebidas, los perfumes, el rasca y gana, el calendario de la tías en bikini y todo anunciado tipo mercadillo.

Eeeee, bueno al final ha salido una entrada Ryanair.... en fin...no era mi intención jeje.
En cualquier caso son tan baratos y normalmente tan puntuales que claro, al final compensa, lo importante es pesar la maleta antes de salir, casi mejor viajar con mochila, y abstraerte totalmente durante el vuelo con una combinación de ipod y ebook por ejemplo.

Halloween

Hace ya casi un mes que volví de USA y tenía (bueno tengo) la intención de escribir y poner algunas fotos sobre la impresionante ciudad de Chicago, que visité en varias ocasiones, la verdad es que hice y vi tantas cosas allí que ahora va a ser difícil contarlas todas.
Pero antes un poco del Halloween anticipado que viví en Urbana. Casi desde principios de septiembre el supermercado se llenó de chucherías de colores, chocolatinas con forma de calavera, maíz ornamental y por supuesto calabazas gigantes.
Lo de la calabaza me resultaba curioso así que me uní a los compañeros de Guiomar para vaciar y decorar una calabaza, muy divertido. Luego me dio pena dejarla allí :D

Monument Valley

La última etapa del viaje al sur fue el Monument Valley, lo decidimos a última hora y la verdad es que mereció totalmente la pena, a pesar de las más de 600 millas que hicimos ese día.

Al abandonar el cutre-motel de Flagstaff de nuevo nos adentramos en la pradera y más tarde en el desierto,
pero esta vez con la arena que daba contra las ventanillas del coche. De vez en cuando había pueblos habitados en su mayoría por indios, o siendo políticamente correctos, por nativos americanos, que vendían artesanía a la orrilla de la carretera.
Y con este viaje se hacía realidad la idea de lo que a siempre había pensado que sería un viaje por el oeste americano, conduciendo por las carreteras del desierto,
llegando a cruces polvorientos, atravesando pueblos de una sola calle en donde nunca falta el McDonald y en la radio Hotel California, Born to be wild, Sweet home Alabama...
Y así llegamos al Monument Valley, con estas curiosas formaciones de roca-arena roja que impresionan de cerca. En realidad es un parque que está gestionado por los indios navajo. No teníamos mucho tiempo así que sólo dimos un paseo con el coche parando aquí y allá.
Cuando estábamos ya casi volviendo vimos un cartelito que en teoría indicaba dónde había sido rodada la primera escena de Misión Imposible... total que decidimos echar un vistazo, pero claro la idea de la roca de la primera escena no la teníamos muy clara, con lo cual podría ser cualquiera... y así dimos unas cuantas vueltas por las carreteras del parque hasta que el asfalto terminó y empezó un camino.
Según el GPS había otra carretera a unas 5 millas así que continuamos por el camino. Al principio sin problema, pero poco a poco el camino se convirtió en una pista de arena, igual que la de las dunas que teníamos al rededor.  Conseguimos pasar las 5 millas hasta llegar al cruce que decía el GPS, pero oh sorpresa, no era la carretera principal, era otro "camino" desierto total, y la carretera estaba a otras 5 millas más... volver atrás era complicado así que arriesgamos.
Y yo que me he quedado atascada en el barro hasta con un quad, pues cómo no probar la experiencia de quedarme atrapada en medio del desierto del Monument Valley, sólo que esta vez no estaba mi padre que siempre me salva de estas cosas...

Y allí estábamos a una milla de la carretera principal, sin poder salir de la arena, además como el coche es automático con control de no sé qué, cuando nota que patina para de girar. Puse en práctica todos mis conocimientos adquiridos con la experiencia :D: las alfombrillas, piedras con plantas, excavación... pero nada estábamos hasta arriba de arena (el coche y nosotros). Además es una arena super fina que se mete en todos sitios, en el coche nuevo nuevo había arena hasta en la guantera, en las marchas, en la máquina de fotos... Hasta que al final llegó nuestro salvador, Jason, un indio navajo super alto que con su pick-up nos arrastró hasta la carretera con una cadena.
Y desde allí el largo camino de vuelta a las Vegas por una carretera impresionante de Utah, de nuevo praderas, montañas rojas, panorámicas del Monument Valley...uno de esos sitios en donde el mundo parece inmeso y tú te sientes pequeñito.
Y justo al cruzar la forntera con Nevada los primeros casinos, desierto y de repente el inmenso halo de luz de las Vegas y un poco más tarde millones de luces en medio de la nada, la otra realidad.


Gran Cañón

El Gran Cañón era el principal objetivo de nuestro viaje, así que dejamos la locura de las Vegas, alquilamos un coche, nuevecico, no tenía todavía ni la matrícula, y empezamos a hacer millas.
La primera parada fue la presa Hoover, que almacena el agua del río Colorado, es a la vez la frontera entre dos estados, una mitad pertenece a Nevada y la otra a Arizona. El muro de hormigón estaba tan caliente que no lo podías ni tocar. Están haciendo un puente gigantesco, así que supongo que para evitar tener que pasar por encima de la presa.
Carretera del desierto, nada a la derecha y nada a la izquierda, una recta infinita en medio de la aridez completa. Algunos cáctus aquí y allá. Algunos tramos son verdaderamente parecidos Almería.
Velocidad límite 70 millas (unos 110 km). En general todos respetan el límite de velocidad, con lo cual los adelantamientos se hacen eternos, y luego te dan un coche con un motor de 3.5 y como muchísimo puedes correr 75 millas.
Así que al final conducir consiste en programar la velocidad límite y mover de vez en cuando el volante.
Entre moteros, camioneros, bares de carretera y tramos de la mítica ruta 66, el paisaje va cambiando, el desierto se convierte en pradera, con flores de colores y la pradera se convierte en bosque hasta que llegamos a Flagstaff.
Y al día siguiente tempranito (que serían las 9 :D) compramos unas cuantas barritas de cereales y esas marranerías en Walmart y nos dirigimos al Gran Cañón! en concreto al lado norte que es el más visitado con diferencia. Y efectivamente allí estaba todo lleno de gente. Después de pagar los 25$ (creo recodar) para entrar al parque nos dieron un mapita y viendo las opciones decidimos que haríamos un sendero.
La primera vez que ves el cañón es impresionante, pero no sé por qué me lo imaginaba de otra manera, lo primero es que el río no se ve desde casi ningún punto, y cuando se ve está lejísimos porque el cañón es super alto. Es como estar en la cima de una montaña muy escarpada, desde la que se intuye un vacío y en frente otras montañas igual de escarpadas con capas y capas de roca, la verdad es que es impresionante. Pero está todo muy "organizado" hay unos autobuses gratuítos que te llevan de mirador en mirador. Mucha gente hace sólo eso, y así puedes recorrer todo el borde del parque, pero no ves nada más y no "vives" el Gran Cañón. Sin duda si volviera a ir haría acampada, de noche las estrellas son espectaculares y además te da tiempo a hacer una ruta más larga.
Nostros comenzamos a hacer la ruta Bright Angel, es la más popular, si la haces enterea puedes llegar hasta el río, pero en un día es muy difícil. Además hay un montón de advertencias al respecto. Nosotros tuvimos suerte porque no hacía un calor excesivo.
El primer tramo de la ruta consiste en bajar y bajar, desde el borde de roca te adentras en la tierra roja, en total hicimos unos 5km lo peor fueron los 2,5 de subida jeje, pero sin duda mereció la pena.
Y el atardecer totalmente imprescindible desde uno de los miradores del rim trail.

Las Vegas

Hacía más de una hora que sobrevolábamos el desierto, habíamos dejado atrás Chicago con las vistas del Lago Michigan, las cuadrículas perfectas de los campos de maíz, el río Mississipi y ahora lo único que se veía desde el avión era una gigantesca extensión de tierra seca con algunas
montañas aquí y allí.

Poco a poco la tierra se vuelve rojiza y aparece el río Colorado, rodeado de caminos de tierra que no parecían ir a ninguna parte. A pocos kilómetros de la ciudad, el enorme pantano de la Presa Hoover. Y allí en medio del desierto se ven finalmente los famosos casinos, los únicos edificios altos de la ciudad. Donde el asfalto termina comienza directamente el desierto. Y ya en el aeropuerto las primeras máquinas tragaperras.
Llegamos por la tarde y la temperatura era de unos 40 grados, los mismos que hacía todavía a las 12 de noche. El hotel estaba muy bien situado cerca de la Strip (la calle principal de las Vegas donde están todos los casinos famosos) y en comparación con los moteles de carretera en los que habíamos pasado otras noches éste era de superlujo.

Tras un corto paseo de repente nos encontramos en frente del Bellagio, a un lado el París y al otro el Flamingo. Las Vegas neón y limusinas, lujo falso y verdadero, imitación de todo lo imitable.
Yo en mi vida había jugado a una tragaperras, ni a la ruleta, el black jack es un misterio para mí pero bueno si había que probar suerte en algún sitio el Bellagio era una buena opción, más por hacer la gracia que por otra cosa...
Y después de intentar averiguar cómo funcionaba lo de la ruleta (que no es tan fácil como parece) apostamos por lo seguro, rojo o negro. Y así ganamos 20$ que perdimos a los 5 min. Con las tragaperras no fue mucho mejor... pero bueno a 1 cent la jugada tampoco puedes esperar hacerte rico :D. Un mundo totalmente nuevo y ajeno con ancianas japonesas de mirada de póker, chicos que apuestan 300$ a un número, los pierden y ni se inmutan, camareras con vestidos imposibles...

Los casinos son mini-ciudades por dentro, tienen el hotel, el casino y luego un mundo de tiendas, exposiciones, restaurantes, fuentes, espectáculos... En el Bellagio está la fuente de chocolate más grande del mundo junto con la famosa fuente de la entrada (la que se ve en CSI ;)) en donde el espectáculo de chorros de agua de 100m con las luces y la música es una pasada.
Pero las Vegas no sólo se vive de noche, por ejemplo en el gigantesto Cesar Palace hay un lujoso,  centro comercial en donde se puede pasear por las calles de cartón piedra de Roma bajo un cielo azul con pequeñas nubes en un eterno atardecer perfecto. Es extraño, sabes que estás dentro pero parece que estás fuera.

Lo mismo sucede en Venecia, en donde los recién casados hacen cola para pasear en una de las Góndolas que recorren los canales del edificio, comer una pizza en Piazza di San Marco o comprarse una máscara veneciana.
Y esa es la ciudad irreal, la otra, la de verdad está sólo a unas calles de la Strip, con la basura, los mendigos, los anuncios de prostitutas y los viejecitos que entran a los casinos más modestos esperando un golpe de suerte.

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